El edema agudo de pulmón, comúnmente abreviado como EAP, se refiere a una acumulación brusca de líquido en los alvéolos pulmonares. Este fenómeno impide los intercambios gaseosos normales y provoca una insuficiencia respiratoria aguda. Comprender los tipos de EAP en medicina permite orientar rápidamente la atención, ya que el tratamiento difiere radicalmente según el mecanismo involucrado.
Mecanismo alveolo-capilar: lo que sucede en el pulmón durante un EAP
En un pulmón sano, una fina membrana separa el aire contenido en los alvéolos de la sangre que circula en los capilares. Esta membrana alveolo-capilar permite el paso del oxígeno hacia la sangre y la evacuación del dióxido de carbono. El equilibrio se basa en un juego de presiones: la presión hidrostática empuja el líquido fuera de los vasos, mientras que la presión oncótica (relacionada con las proteínas plasmáticas) lo retiene en el interior.
Cuando este equilibrio se rompe, el líquido invade el espacio intersticial y luego los alvéolos. La inundación alveolar reduce drásticamente la superficie disponible para los intercambios gaseosos. El paciente desarrolla entonces una disnea intensa, a menudo agravada en posición acostada, acompañada de sudoración, cianosis y a veces de expectoraciones espumosas rosadas.
Dos grandes mecanismos pueden provocar esta ruptura de equilibrio, y es precisamente esta distinción la que fundamenta la clasificación en tipos de EAP. Para entender mejor los principales tipos de EAP en medicina, es necesario distinguir primero un aumento de presión aguas arriba del capilar de una destrucción directa de la membrana misma.
EAP cardiogénico: cuando el corazón izquierdo está involucrado
El EAP cardiogénico representa la forma más frecuentemente encontrada en la práctica clínica. Su origen se sitúa en una falla del corazón izquierdo, que ya no asegura correctamente la eyección de sangre hacia la circulación sistémica. La sangre se estanca entonces aguas arriba, en las venas pulmonares y luego en los capilares, provocando un aumento de la presión hidrostática.

Esta sobrepresión fuerza al líquido plasmático a atravesar la pared capilar hacia los alvéolos. La membrana alveolo-capilar permanece intacta: es la presión excesiva la que es responsable de la fuga.
Causas frecuentes del EAP cardiogénico
- La descompensación de una insuficiencia cardíaca izquierda preexistente, a menudo desencadenada por un desvío en la dieta, una interrupción del tratamiento o una infección intercurrente
- Una isquemia coronaria aguda (infarto de miocardio) que debilita bruscamente la contracción del ventrículo izquierdo
- Un trastorno del ritmo cardíaco rápido o una patología valvular aguda (ruptura de cuerdas mitrales, endocarditis) que perturba el flujo sanguíneo intracardiaco
- Una sobrecarga volumétrica aguda, por ejemplo, durante una perfusión intravenosa demasiado rápida en un paciente cuya función cardíaca ya está alterada
El tratamiento se basa en la reducción de la sobrecarga líquida (diuréticos) y el apoyo de la función cardíaca. La posición sentada, con las piernas colgando, alivia inmediatamente el retorno venoso hacia el corazón.
EAP lesional: un daño directo de la membrana pulmonar
En el EAP lesional, el problema no proviene del corazón. La membrana alveolo-capilar está directamente dañada, lo que la hace permeable al líquido y a las proteínas plasmáticas. Las presiones cardíacas permanecen normales, pero el líquido se infiltra en los alvéolos debido a la destrucción tisular.
Esta forma corresponde a lo que la literatura médica también llama edema pulmonar no cardiogénico. En sus presentaciones más graves, evoluciona hacia un síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), caracterizado por una hipoxemia severa refractaria a la oxigenoterapia simple.
Orígenes del daño lesional
Las causas son variadas y afectan ya sea directamente al pulmón, ya sea al organismo de manera sistémica:
- Pneumopatía infecciosa severa o inhalación de líquido gástrico, que destruyen el epitelio alveolar por agresión directa
- Sepsis de origen extrapulmonar, donde la respuesta inflamatoria sistémica altera la permeabilidad capilar en todo el organismo, incluidos los pulmones
- Inhalación de sustancias tóxicas, ahogamiento, politraumatismo o embolia grasa, tantas situaciones donde la barrera alveolar se ve comprometida por un mecanismo inflamatorio o mecánico
La definición global del SDRA publicada en 2024 ha ampliado los criterios diagnósticos. Ahora prevé criterios aplicables a ciertos pacientes no intubados, bajo oxigenoterapia de alto flujo o ventilación no invasiva. También permite el uso de la relación SpO2/FiO2 en condiciones definidas, lo que facilita el diagnóstico fuera de los servicios de reanimación intensiva.
Formas mixtas y diagnóstico diferencial del EAP
La distinción cardiogénica/lesional, por clara que sea en teoría, se difumina regularmente en la práctica clínica. Los dos mecanismos pueden coexistir en un mismo paciente. Un insuficiente cardíaco hospitalizado por descompensación puede desarrollar simultáneamente una neumopatía nosocomial que lesiona la membrana alveolar. El cuadro clínico entonces asocia sobrepresión y destrucción de la membrana.
Por eso, el diagnóstico se basa en un conjunto de argumentos: historia clínica, examen físico, biología, imagen. La radiografía de tórax muestra opacidades alveolares bilaterales en ambos casos, lo que la hace insuficiente por sí sola para decidir.

La ecografía pulmonar en la cabecera del paciente ha tomado un lugar creciente en la evaluación inicial. Las líneas B (artefactos verticales visibles en la ecografía) indican una congestión intersticial, pero no son específicas de la insuficiencia cardíaca: también se encuentran en neumopatías y en el EAP lesional. La ecografía cardíaca asociada permite evaluar la función ventricular izquierda y las presiones de llenado, aportando un argumento decisivo a favor del origen cardiogénico.
La ecografía pulmonar no se limita, de hecho, al diagnóstico inicial. También se utiliza para el seguimiento de la descongestión bajo tratamiento, cuantificando la regresión de las líneas B a lo largo de las horas.
El objetivo de este diagnóstico diferencial es directamente terapéutico. Administrar diuréticos a alta dosis en un EAP lesional sin componente cardíaco puede agravar la hipovolemia. A la inversa, llenar a un paciente con EAP cardiogénico precipita la dificultad respiratoria. El tipo de EAP condiciona cada decisión terapéutica, desde la primera hora hasta el alta hospitalaria.



